El ecosistema startup español afronta 2026 desde una posición de mayor madurez. La inversión se mantiene por encima de los niveles anteriores a 2021, aumenta el número de operaciones y sectores como la inteligencia artificial, la biotecnología y las tecnologías espaciales concentran una parte creciente del capital.
Así lo recoge Spain Global Startup Hub 2026, el informe publicado por ICEX España Exportación e Inversiones que analiza el mercado de inversión, los principales hubs, las fuentes de financiación, la internacionalización y los sectores tecnológicos con mayor potencial.
Los datos no reflejan un regreso a los máximos de inversión posteriores a la pandemia, sino la consolidación de una etapa diferente. El volumen de capital se estabiliza, pero aumenta el número de rondas y ganan peso las fases intermedias y avanzadas.
El principal desafío ya no consiste únicamente en crear más startups. La siguiente etapa dependerá de cuántas sean capaces de desarrollar tecnología propia, convertirla en productos competitivos, internacionalizar sus ingresos y continuar creciendo desde España.

Un ecosistema tecnológico valorado en 125.000 millones de euros
ICEX estima en 125.000 millones de euros el valor agregado del ecosistema tecnológico español. Según el informe, la valoración conjunta de las startups del país se ha multiplicado por 2,3 durante los últimos cinco años y España ha captado alrededor de 17.000 millones de euros de capital riesgo desde la pandemia.
La publicación identifica más de 8.000 empresas tecnológicas, un 22% más que el año anterior, y contabiliza, de acuerdo con su metodología y fecha de corte, más de 5.010 startups, 400 scaleups y 17 unicornios. Estas categorías describen distintos segmentos del tejido empresarial y no deben sumarse entre sí.
Esta base se apoya en una red de más de 60 parques tecnológicos y 284 incubadoras y aceleradoras, cada vez más especializadas en ámbitos como salud, biotecnología, industria, energía, movilidad, turismo o tecnologías científicas.
La evolución muestra que el ecosistema está ganando tamaño, pero también complejidad. Junto a las startups digitales de crecimiento rápido, adquieren mayor protagonismo compañías industriales, científicas y deep tech que necesitan ciclos de desarrollo más largos, talento altamente especializado y mayores volúmenes de financiación.
Esta lectura se alinea con la valoración realizada por Carolina Rodríguez, CEO de Enisa, con motivo de la presentación del Spain Tech Ecosystem Report 2026:
«Nuestro país está emergiendo como uno de los ecosistemas de innovación más dinámicos de Europa. Los datos de Dealroom muestran cómo nos estamos consolidando como un entorno emprendedor robusto, competitivo y orientado al mercado global. Este avance refleja la fuerza combinada de las personas emprendedoras, la inversión privada y los instrumentos estratégicos de financiación pública como Enisa».
La declaración completa puede consultarse en la información publicada por Enisa.
Más rondas pese al ligero descenso de la inversión
Las startups españolas captaron 3.108 millones de euros en 2025, según los datos del Observatorio de Startups de Fundación Innovación Bankinter, utilizado por ICEX como fuente principal para su análisis de inversión.
El volumen total descendió un 3% frente a los 3.197 millones registrados en 2024, pero se mantuvo claramente por encima de los 2.369 millones de 2023.
La actividad siguió la dirección contraria. Durante el año se cerraron 376 rondas, un 11% más, lo que indica que el capital se distribuyó entre un mayor número de compañías.
El ticket medio descendió un 14%, hasta los 9,4 millones de euros, condicionado principalmente por la moderación de las operaciones de mayor tamaño. La mediana, en cambio, aumentó un 34% y alcanzó los 2,14 millones.
Este último indicador ofrece una imagen más representativa de la evolución general del mercado, ya que reduce la distorsión provocada por unas pocas megarrondas y muestra una mayor actividad en los tramos intermedios.
Las 15 operaciones superiores a 50 millones de euros concentraron 1.354 millones, equivalentes al 44% de toda la inversión anual. Las grandes rondas continúan teniendo, por tanto, un peso determinante, aunque el crecimiento de la mediana apunta a una distribución más amplia del capital.
Las fases avanzadas ganan protagonismo
La distribución por etapas refuerza la lectura de un ecosistema que avanza hacia una mayor madurez.
Las Series A crecieron un 34% y las Series C aumentaron un 65%, mientras que las Series B se mantuvieron prácticamente estables, con una caída del 3%.
La señal menos favorable procede de las fases iniciales. Las rondas seed descendieron un 10%, hasta las 89 operaciones, acumulando su tercer año consecutivo de caída.
El crecimiento de las Series A y C indica que más compañías están consiguiendo avanzar desde la validación inicial hacia fases de expansión. Sin embargo, el descenso de las operaciones seed plantea la necesidad de mantener una entrada suficiente de nuevos proyectos para alimentar el futuro pipeline de scaleups.
La madurez del ecosistema no puede medirse únicamente por el tamaño de sus mayores compañías. También depende de su capacidad para renovar constantemente la base emprendedora y permitir que nuevos equipos accedan a financiación en las primeras etapas.
Valencia refuerza su posición en el mapa tecnológico español
El informe de ICEX identifica a Valencia entre los polos regionales que están ganando protagonismo gracias al crecimiento de sus empresas innovadoras, la especialización sectorial y el desarrollo de tecnologías avanzadas.
La presencia de ARTHEx Biotech entre las diez mayores rondas españolas de 2025 refuerza esta evolución. La compañía valenciana captó 73,9 millones de euros, una de las principales operaciones del año en biotecnología y ciencias de la vida.
El ecosistema tecnológico valenciano combina fortalezas en ámbitos como la biotecnología, la salud, la inteligencia artificial, la movilidad, la energía, la industria y las tecnologías aeroespaciales. Esta diversidad favorece la aparición de conexiones entre startups, universidades, centros de investigación y tecnológicos, inversores, corporaciones e instituciones.
El crecimiento y la composición del ecosistema pueden consultarse en el Observatorio Startup de la Comunidad Valenciana, elaborado por Startup Valencia en colaboración con la Conselleria de Innovación, Industria Comercio y Turismo de la Generalitat Valenciana. El análisis de ICEX complementa otras radiografías recientes sobre el posicionamiento nacional e internacional de Valencia, como el artículo publicado por Startup Valencia sobre los informes de Dealroom y la OCDE.
«El informe confirma que el ecosistema español ha entrado en una fase de mayor madurez. El siguiente salto no depende solo de crear más startups, sino de que más compañías puedan escalar, internacionalizarse y mantener desde España sus centros de decisión y generación de valor. Valencia ya cuenta con talento, especialización tecnológica y empresas capaces de competir globalmente», afirma Nacho Mas, CEO de Startup Valencia y VDS.
Inteligencia artificial y biotecnología lideran la inversión
El software y la inteligencia artificial encabezaron la inversión sectorial en 2025, con 515,9 millones de euros distribuidos entre 60 operaciones.
La inteligencia artificial está dejando de funcionar únicamente como una categoría independiente para convertirse en una tecnología transversal integrada en productos y servicios de salud, finanzas, industria, productividad, movilidad, turismo o ciberseguridad.
La biotecnología y las ciencias de la vida ocuparon la segunda posición, con 345,5 millones de euros y 38 rondas. El volumen prácticamente cuadruplicó el registrado el año anterior.
La productividad empresarial captó 321,4 millones; fintech e insurtech, 307,9 millones; y viajes y turismo, 299,8 millones.
También destaca el sector de espacio y navegación, que reunió 151,3 millones de euros en solo siete operaciones. La miniaturización de satélites, la conectividad avanzada, el procesamiento de datos y la inteligencia artificial están reduciendo algunas barreras de entrada y abriendo oportunidades más allá de la exploración espacial.
Estas aplicaciones abarcan ámbitos como las telecomunicaciones, la observación terrestre, la agricultura, la prevención de riesgos o la gestión de infraestructuras.
Deep tech: transformar conocimiento científico en nuevas industrias
El informe identifica la deep tech como una de las grandes oportunidades para el desarrollo de nuevas industrias en España.
El país combina una producción científica relevante, talento STEM y una extensa red de universidades, parques científicos, centros de investigación y organismos tecnológicos. La oportunidad abarca ámbitos como los materiales avanzados, la fotónica, la microelectrónica, la computación cuántica, la biotecnología industrial, las tecnologías aeroespaciales o las nuevas fuentes de energía.
El reto reside en transformar una mayor parte de ese conocimiento en propiedad intelectual, productos comercializables y empresas capaces de competir en mercados internacionales.
Las compañías deep tech necesitan más tiempo para alcanzar el mercado, afrontan riesgos técnicos distintos de los del software convencional y suelen requerir mayores cantidades de capital antes de generar ingresos significativos.
Por ello, su crecimiento depende de fondos especializados, mecanismos eficaces de transferencia tecnológica y una colaboración estrecha entre ciencia, empresa e inversión.
Entre los instrumentos destinados a cubrir esta brecha se encuentra Innvierte Deep-Tech & Tech Transfer, impulsado por CDTI Innovación y el Fondo Europeo de Inversiones.
El programa cuenta con una dotación conjunta de 353 millones de euros para canalizar inversión hacia fondos especializados en tecnologías profundas y transferencia de conocimiento desde los centros de investigación al mercado.
España amplía sus conexiones con Europa y América Latina
La internacionalización es una de las principales áreas desarrolladas por Spain Global Startup Hub 2026.
Para analizarla, ICEX estudia la distribución geográfica de los empleados de las cien startups españolas con mayor valoración, utilizando datos de Crunchbase y LinkedIn.
Se trata de una aproximación que permite identificar los mercados prioritarios, aunque no equivale a una medición completa de los ingresos, los clientes o la actividad exterior de las compañías.
México aparece como el principal destino internacional de las startups españolas. Estados Unidos y Reino Unido ocupan también posiciones relevantes, junto con Brasil, Argentina y Colombia. En Europa destacan Francia, Italia, Portugal y Alemania.
La distribución refleja una doble orientación. La Unión Europea ofrece proximidad regulatoria y acceso al mercado único, mientras que América Latina presenta una mayor afinidad cultural, lingüística y empresarial.
ICEX presenta además a España como una plataforma estratégica para las startups latinoamericanas que buscan entrar en Europa. Establecerse en el país les permite operar dentro del marco regulatorio de la Unión Europea y acceder a un mercado de más de 400 millones de consumidores desde un entorno cultural y empresarial próximo.
La conexión también se produce a través del capital. Los fondos españoles participan en operaciones internacionales, mientras que inversores extranjeros desempeñan un papel especialmente relevante en las rondas avanzadas de compañías españolas.
Este flujo transfronterizo resulta decisivo cuando las startups necesitan tickets más elevados, acceso a nuevos mercados y redes comerciales internacionales.
Nuevas estructuras para financiar el crecimiento
El capital o equity continúa siendo el principal instrumento de financiación y fue la estructura exclusiva utilizada en el 69% de las rondas analizadas.
Las operaciones mixtas, que combinan capital y deuda, representaron el 23%; las financiadas exclusivamente mediante fondos públicos, el 5%; y las basadas únicamente en deuda, el 3%.
El crecimiento de las estructuras híbridas responde a una necesidad concreta. Las compañías que ya han validado su modelo necesitan financiar periodos de expansión más largos, pero no siempre quieren cubrir todas sus necesidades mediante ampliaciones de capital que reduzcan la participación de los accionistas existentes.
También es importante diferenciar la estructura de cada ronda de los actores que participaron en ella. Los fondos públicos intervinieron en 115 operaciones, el capital riesgo corporativo estuvo presente en 97 y los business angels participaron en 69.
Instrumentos como el venture debt, los préstamos participativos o la coinversión público-privada amplían las alternativas disponibles, especialmente para compañías industriales, científicas o tecnológicas con mayores necesidades de capital.
De la innovación abierta a los contratos
Las grandes corporaciones tienen un papel que va más allá de la inversión.
Una colaboración con una compañía consolidada permite a una startup validar su tecnología en un entorno real, conseguir una primera referencia comercial y utilizarla para acceder a nuevos clientes y mercados.
El problema surge cuando los programas de innovación abierta se limitan a pruebas de concepto que no llegan a integrarse en las operaciones de la corporación.
La siguiente etapa exige convertir más pilotos en contratos, desplegar las soluciones en diferentes unidades de negocio y construir relaciones comerciales recurrentes.
La innovación abierta genera un impacto real cuando deja de funcionar como escaparate y se incorpora a la estrategia empresarial.
El reto ya no es solo crear startups, sino generar más scaleups
El ecosistema español cuenta con más empresas tecnológicas, una mayor especialización sectorial, instrumentos financieros más diversos y conexiones internacionales más densas.
Sin embargo, su siguiente salto dependerá de la capacidad para producir más compañías de gran escala.
Las startups deberán reforzar su propiedad intelectual, construir ventajas difíciles de replicar y desarrollar ingresos internacionales. Los fondos españoles necesitarán más tamaño y capacidad para acompañar a las empresas durante rondas sucesivas.
Las corporaciones deberán convertir la innovación abierta en relaciones comerciales estables y el sector público tendrá que seguir reduciendo parte del riesgo asociado a las tecnologías con ciclos de desarrollo más largos.
La calidad de los equipos y de las decisiones tomadas durante las primeras etapas seguirá siendo igualmente determinante.
Enrique Linares, cofundador de letgo y socio fundador de Plus Partners, ha señalado que muchas startups no fracasan por la tecnología, sino por decisiones relacionadas con las personas, el liderazgo y el foco durante sus primeros años.
«Por eso en Plus Partners no solo invertimos capital; acompañamos muy de cerca a los fundadores en los momentos donde más solos se sienten y donde más impacto tiene estar bien acompañados», explica Linares en una información publicada por Cinco Días.
Los datos de 2025 apuntan hacia una mayor madurez: la inversión se estabiliza, aumenta el número de operaciones y avanzan las rondas intermedias y tardías.
No se trata del crecimiento acelerado vivido después de la pandemia. Es una fase diferente, en la que la capacidad para ejecutar, desarrollar tecnología propia, internacionalizarse y escalar adquiere más importancia que el volumen por sí solo.
España ya cuenta con talento, conocimiento científico, empresas tecnológicas, instrumentos de financiación y una posición favorable para conectar Europa y América Latina.
La siguiente etapa dependerá de su capacidad para convertir estas ventajas en compañías globales que generen empleo, conocimiento y valor desde el territorio.
Consulta el informe completo Spain Global Startup Hub 2026 y descubre todos los datos sobre inversión, internacionalización, financiación y sectores tecnológicos en España.



