El glosario con el que etiquetamos a las startups tiene como referencia habitual el sector donde opera la compañía. Así, si hacemos referencia a Insurtech o Healthtech, sabemos que nos referimos a empresas del mundo de las aseguradoras y de la salud. Pero, en ese amalgama de términos, se ha colado uno que no atiende a verticales operativos: Deeptech.
La definición de deeptech no es unánime, pero sí hay consenso en que para calificar una compañía como deeptech esta debe desarrollar soluciones basadas en avances científicos o tecnológicos significativos, enfrentando desafíos de ingeniería complejos y requiriendo una extensa investigación. De ahí que exista una fuerte vinculación con el sistema académico.
Por ejemplo, la escuela de negocios ISDI define las deeptech como una nueva categoría de startups que se diferencian por su deseo de resolver grandes problemas sin importar el ámbito o sector, utilizando avances científicos o tecnológicos relevantes.
Por contra, otras opiniones sólo consideran empresas deeptech a compañías con origen en la ciencia, la tecnología o la ingeniería, que desarrollan conocimiento y tecnología pioneros… y que casi siempre cuentan con fundadores que proceden del sistema universitario y de investigación. Incluso, afirman que únicamente desarrollan productos físicos (y no servicios digitales) y presentan una escalabilidad más elevada que las start-ups convencionales.
Como ven, el palabro se presta a debate.
Otro aspecto relevante y de consenso es que, a diferencia de las startups convencionales, las deeptech han requerido hasta ahora de una considerable inversión de capital antes de tener una comercialización exitosa. Si bien, este punto podría suavizarse a medida que la inteligencia artificial y los modelos de lenguaje se conviertan en ‘commodity’.
La definición y el espectro son amplios, lo que dificulta el mapeo y seguimiento de esta clase de compañías. Por poner ejemplos reconocibles, podríamos considerar OpenAI una deeptech por desarrollos revolucionarios como ChatGPT -aunque algunos podrían no estar de acuerdo con esta afirmación, pues no es un producto físico-, o también a la valenciana Zeleros Hyperloop dedicada al diseño, desarrollo, fabricación y suministro de vehículos supersónicos para el transporte interurbano.
Situación actual de las deeptech en el sector startup
Según un informe de la MWCapital, España cuenta con aproximadamente 1.210 spin-offs deeptech. Estas empresas emergen principalmente de universidades y centros de investigación, principalmente de sectores como la biotecnología, la inteligencia artificial, los materiales avanzados y la computación cuántica.
El informe cuantifica en 2.000 millones de euros la facturación anual de las deeptech españolas y concentra su actividad en Salud (35,5%); seguido por las TIC (16,9%), Industria 4.0 y Sostenibilidad (12,4% respectivamente), y Agricultura (6,4%) entre las más relevantes.
Como retos, sitúa nuevamente el acceso a la financiación como principal barrera, un freno importante si recordamos que para estas compañías los periodos de desarrollo son más largos que los de una startup convencional y sus necesidades de capital mucho mayores en las etapas iniciales.
Probablemente, este sea el motivo por el que España está rezagada en volumen de compañías deeptech respecto a otros países europeos, puesto que el talento en investigación y la red académica sí compiten al mismo nivel.
Así se desprende de otro completo estudio, el ‘State of European Tech’, que dedica varios capítulos al mundo deeptech y que ya analizamos desde un punto de vista global en anteriores contenidos. Por lo que al apartado deeptech se refiere, el informe indica que España avanza, pero aún se encuentra por detrás de países líderes como Francia, Alemania y el Reino Unido.
Prueba de ello es el buscador Deep Tech Finder, ideado por la Oficina Europea de Patentes. Si bien es muy estricto a la hora de considerar deeptech sólo empresas que han cursado solicitud de patentes europeas, sí refleja el volumen de compañías de este tipo que hay en España y el resto de Europa. Por cierto que, para la Comunidad Valenciana, contabiliza un total de 19 (17 de ellas en Valencia).
Otras iniciativas valencianas en materia deeptech incluyen el grupo de trabajo Deeptech Workgroup de Startup Valencia, la cátedra de la UPV y Navantia centrada en la fotónica y las tecnologías deeptech.
Deeptech en Valencia: Estrategia de nuestro ecosistema para el fomento de empresas deeptech
VDS es también una cita referente para el mundo deeptech. Desde su primera edición, ha reservado espacio en su agenda para compañías y ponentes del sector y volverá a hacerlo en su 8ª edición, que se celebrará los días 22 y 23 de octubre en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia reuniendo a más de 12.000 profesionales de 120 países, más de 3.000 startups, más de 1.500 corporaciones y 800 inversores que gestionan activos superiores a los 300.000 millones de euros.
Entre las tecnologías vinculadas a deeptech que tendrán un papel relevante en la cita de este año, se encuentran la Ciberseguridad, Nanotecnología, Fotónica, Quantum, VR/AR y, por supuesto, todo lo relacionado con Inteligencia Artificial y Machine Learning. Especialmente en aquellos casos de uso con impacto en Sostenibilidad, Talento, Future Cities, y Health & Consumer Technologies.
“Nuestra estrategia para fomentar la creación y desarrollo de compañías deeptech en nuestro ecosistema se basa en dos pilares: transferencia de conocimientos y acceso a la inversión”, explica Nacho Mas, CEO de Startup Valencia.
“Hay grandes corporaciones que hasta ahora estaban innovando de puertas hacia adentro, desde sus propios laboratorios, pero cada vez más se impulsan las colaboraciones entre emprendedores, startups, spin-offs y grandes compañías. Por otro lado, eventos tecnológicos internacionales como VDS reúnen agentes clave, inversores y líderes globales para que se creen sinergias, conexiones de negocio y se fomente la innovación abierta”, destaca.
Cabe recordar que la naturaleza de una startup deeptech es diferente al roadmap ‘Producto Mínimo Viable – Market Fit – Escalabilidad – Exit’. En el caso de las primeras, se enfrentan a largos ciclos de desarrollo, enormes inversiones iniciales y unos riesgos técnicos mayores que los de otras empresas tecnológicas ‘menos rompedoras’. Por ello, la colaboración cruzada, transferencia de información y el acceso a la inversión temprana es diferencial.
Precisamente, el CEO de Startup Valencia destacaba recientemente en la revista Emprendedores que “el sector tecnológico de Valencia se diferencia del resto de España por una fuerte cultura de colaboración entre startups, inversores, corporaciones, universidades y administraciones públicas. Predomina un espíritu de cooperación que facilita el crecimiento de nuevas empresas. Aceleradoras, incubadoras, corporates, instituciones o fondos de capital riesgo, han impulsado a numerosas startups, mientras que eventos tecnológicos internacionales como VDS consolidan la ciudad como un punto clave para la innovación. Además, las universidades, especialmente la UPV y la UV, juegan un papel fundamental en la conexión entre talento joven e industria, promoviendo el emprendimiento tecnológico y científico, y formando a 3.500 nuevos ingenieros cada año”.
Algunas startups y empresas deeptech del ecosistema tecnológico valenciano
SCALE Nanotech: desarrolla soluciones de nanotecnología aplicadas a la optoelectrónica y la fotónica.
Zeleros Hyperloop: trabaja en el desarrollo de un sistema de transporte basado en tecnología hyperloop para movilidad sostenible.
Igenomix: especializada en diagnóstico genético reproductivo y medicina personalizada.
Kerionics: desarrolla membranas cerámicas para la producción eficiente de oxígeno en procesos industriales.
Rotary Wave: tecnología de transmisión mecánica avanzada para mejorar la eficiencia energética.
Safe Load Testing: soluciones para pruebas y validación de embalajes industriales mediante simulación avanzada.
Mysphera: tecnología IoT para la trazabilidad de pacientes en entornos hospitalarios.
Arthex Biotech: desarrolla terapias génicas para enfermedades raras musculares.
Bionos Biotech: investigación en bioensayos para la industria cosmética y farmacéutica.
Ingelia: transforma residuos orgánicos en biocarbón y bioenergía mediante hidrólisis hidrotermal.
Quibim: soluciones de inteligencia artificial para diagnóstico por imagen en el sector salud.
Tetraneuron: desarrolla tratamientos para enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Thalictrum Global Health: soluciones de biotecnología aplicada a la salud y el bienestar.
Optimus Garden: sistemas inteligentes de cultivo vertical para la producción sostenible de alimentos.
Nespra: tecnología IoT para la monitorización de infraestructuras y procesos industriales.
Elewit: filial tecnológica de Red Eléctrica de España, centrada en innovación en energía y telecomunicaciones.
A buen seguro, hay más compañías e iniciativas deeptech en el ecosistema valenciano de startups. Pero, teniendo en cuenta que no hay una definición unánime a la hora de etiquetar estas empresas, lo importante no es quién está o no en la lista, tampoco si uno considera deeptech a determinada entidad o no, sino continuar aunando esfuerzos y financiación para desarrollar este campo.



