El balance de 2025 del ecosistema europeo de innovación tecnológica ofrece una doble lectura sobre el Venture Capital europeo en 2025: las startups siguen levantando capital… pero los fondos de Venture Capital tienen menos músculo que en ejercicios anteriores.
Así se desprende del informe Euro Tech VC Funds, al que ha tenido acceso Startup Valencia, y que refleja que los 13,6 mil millones de euros en fondos de capital riesgo levantados en 2025 suponen un 26% menos que en 2024, y quedan muy lejos de las cifras alcanzadas en 2021 y 2022, los mejores de la última década. Además, 2025 ha sido el único de los últimos cinco años en el que no se ha anunciado ningún megafondo (€1B+).
Sin embargo, lo paradójico de este frenazo es que hay más motivos para ser optimista que para preocuparse.
Europa y EE.UU nunca juegan en la misma división
Si comparamos las cifras europeas con las norteamericanas, el Viejo Continente siempre sale perdiendo… independientemente del año. Por eso, la pregunta clave no es si Europa invierte menos que Estados Unidos, sino si los datos europeos, por sí solos, comprometen su capacidad de crear grandes compañías tecnológicas.
El funcionamiento tradicional del capital riesgo ha partido históricamente de una premisa clara: asumir que la mayoría de las inversiones de cada fondo no generarían retornos, pero que una o dos operaciones extraordinarias compensarían con creces el resto del portfolio.
En la era de la IA, esa lógica empieza a resquebrajarse. La inteligencia artificial no solo está transformando los modelos de negocio de las startups, sino también las reglas implícitas del capital riesgo. El auge de compañías de IA que cierran grandes rondas en fases muy tempranas, impulsadas por narrativas de disrupción y liderazgo tecnológico, ha elevado las valoraciones a niveles históricamente altos, aun cuando muchos de estos proyectos presentan modelos de negocio inmaduros, baja tracción comercial y retornos todavía difíciles de anticipar.
Este desajuste entre expectativa y realidad introduce una mayor incertidumbre en la gestión de los fondos, complica la construcción de portfolios equilibrados y eleva el riesgo percibido en futuras rondas de seguimiento. El resultado es un mayor bloqueo en la toma de decisiones: menos convicción, más cautela y procesos de inversión más largos. En Europa, donde el capital es estructuralmente más conservador y los fondos son de menor tamaño, este contexto ayuda a explicar cierta parálisis inversora.
En Estados Unidos, el VC está orientado al growth at all costs y a mercados de capitales profundos. Mientras, en Europa el modelo ha sido históricamente más prudente, más industrial y más ligado a fundamentos tecnológicos y de negocio.
¿Es justo esta tesis la que se necesita en el contexto actual? Esa puede ser la gran baza del Venture Capital europeo para seguir maximizar el retorno de sus inversiones.
Rondas vs Fondos: entender la diferencia importa
Para analizar correctamente el estado del Venture Capital europeo conviene separar dos métricas que a menudo se mezclan:
– Actividad de rondas de financiación: capital invertido en startups, número de operaciones, etapas y sectores.
– Actividad de fundraising de los fondos: capital nuevo que los gestores de VC levantan de sus inversores institucionales (LPs).
Como advertimos al comienzo, los datos de 2025 del capital riesgo en Europa muestran una cierta desconexión entre ambas.
Según datos de PitchBook y TechCrunch, la inversión en startups tecnológicas europeas se ha mantenido relativamente estable respecto a 2023 y 2024, con decenas de miles de millones desplegados y miles de operaciones cerradas. Al mismo tiempo, la captación de nuevos fondos de VC ha caído a mínimos de la última década, con varios trimestres por debajo de los 10.000 millones de euros levantados.
Esto significa que muchos fondos siguen invirtiendo, pero lo hacen con capital levantado en ciclos anteriores.
¿Es esto una señal de debilidad? No necesariamente.
5 motivos para el optimismo del VC Europeo (pese a contar con menos recursos)
Que Europa levante menos fondos no implica que su ecosistema tecnológico sea más débil. De hecho, varios factores apuntan a que el ajuste actual puede reforzar, que no erosionar, su capacidad de crear compañías tecnológicas relevantes a largo plazo.
1. Mayor selectividad y disciplina inversora.
Lejos de desaparecer, el capital se ha vuelto más exigente. Hay menos fondos generalistas y más vehículos especializados en IA, Deep Tech, salud, clima, energía o defensa. Esto eleva el nivel medio de los proyectos financiados, reduce la dispersión de capital y favorece tesis más claras y coherentes desde el inicio.
2. Reasignación geográfica del capital internacional.
Cada vez más inversores globales miran a Europa atraídos por valoraciones más racionales, talento altamente cualificado y tecnologías con fuerte base científica. En un contexto de sobrecalentamiento en otros mercados, Europa se consolida como una alternativa creíble para invertir a largo plazo.
3. La inversión en startups sí continúa.
Europa cerró 2025 con más de 40.000 millones de euros invertidos en startups tecnológicas, según estimaciones de PitchBook y Crunchbase, lo que la mantiene como el tercer mayor ecosistema de Venture Capital del mundo. No hay parón del emprendimiento, sino una reasignación más cuidadosa del capital.
4. Concentración en tecnologías de futuro.
Sectores como Inteligencia Artificial, Deep Tech, salud digital, energía, semiconductores o defensa han incrementado su peso relativo, incluso superando en algunos trimestres a verticales tradicionales como fintech o SaaS. Esto posiciona a Europa no como un ecosistema tecnológico de moda, sino como un hub de innovación profunda, alineado con retos industriales, geopolíticos y sociales de largo plazo.
5. Un modelo de calidad de vida que sigue atrayendo talento.
Los estándares europeos de calidad de vida y modelo de bienestar, aún y con las diferencias propias de los países que integran la UE, continúan siendo un reclamo para el talento extranjero que se establece en el Viejo Continente y desarrolla su actividad emprendedora desde Europa.
Europa no va más lenta, va a su ritmo
La menor actividad de fondos en 2025 no anticipa un colapso del Venture Capital europeo en 2025, sino un ciclo de ajuste y maduración: menos capital especulativo, más disciplina inversora y mayor foco en compañías con fundamentos reales.
Aunque conviene recordar las recomendaciones para cerrar la brecha con Estados Unidos, Europa no necesita replicar el modelo estadounidense para tener éxito… más bien consolidar el su propia identidad. Su ventaja competitiva está en otro lugar: talento científico, universidades, industria, regulación avanzada y tecnologías con impacto estructural.



