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Algunas de las mejores oportunidades nacen de encuentros presenciales, espontáneos y sin pantalla de por medio, el contexto perfecto para generar una química especial. Que se lo digan a Travis Kalanick, fundador de Uber, y su fascinante historia sobre cómo, durante el Web Summit de 2011 en Irlanda, una conversación informal con el inversor Shervin Pishevar en un pub de Dublín terminó en un cheque de 26,5 millones de dólares horas después, sellado en un hotel de la capital irlandesa.

Entre pintas, sin agendas ni presentaciones formales, Uber cerró una ronda decisiva para la compañía que la llevó de operar en únicamente tres ciudades a convertirse en una de las startups con crecimiento más rápido del mundo.

También está la historia de Sean Rad, fundador de Tinder, que conoció a su futuro cofundador en un hackathon de la startup para la que trabajaba el primero. Rad, que no tenía formación técnica, encontró allí justo lo que necesitaba: alguien con las capacidades complementarias para convertir una idea sencilla (el icónico ‘doble match’ y la funcionalidad del deslizamiento) en la mayor app de dating del planeta. Una oportunidad que nunca habría surgido en remoto: dos personas trabajando codo con codo, compartiendo energía, competencia creativa y visión común.

Los que llevamos décadas en el mundo del emprendimiento digital sabemos que, para los negocios, es clave cierto grado de presencialidad. Para que este tipo de carambolas que parecen fruto del destino acaben sucediendo, normalmente hace falta mucha perseverancia… y algo de casualidad. Precisamente, la que se da cuando tienes a tu inversor ideal, tu cliente soñado o tu futuro cofundador a unos metros de distancia.

 

VDS: Cultura, networking y comunidad

Me contaba un compañero cómo, a la salida del recién celebrado VDS, cuando esperaba su transporte para coger el tren de regreso a Madrid, ofreció compartir taxi a alguien que también se dirigía a la estación. Resultó ser un alto directivo de una de las mayores aseguradoras de España. Tras un pitch improvisado en lo que dura el trayecto desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia hasta la estación Joaquín Sorolla, hubo ‘match’. A día de hoy, ya han mantenido reuniones de seguimiento para avanzar en una colaboración. Basado en hechos reales.

Los ejemplos anteriores evidencian el retorno de invertir y cuidar hasta el más mínimo detalle de un evento tecnológico internacional como VDS. Lo que comenzó como un encuentro anual del ecosistema local, hoy es un referente global que atrae a miles de fundadores, startups, scaleups, inversores, corporaciones y visionarios del mundo tecnológico. Un espacio donde cada edición genera nuevas conexiones que continúan mucho después de apagarse los focos.

Doy fe de ello, en primera persona, porque tuve reuniones con potenciales clientes que me habría costado mucho conseguir a puerta fría sin la excusa de ‘veámonos en el evento’. Y, más allá de estas historias, también los datos lo demuestran.

La edición de 2025 reunió a más de 12.000 líderes globales de más de 120 países, junto a 3.000 startups, 1.500 corporaciones y 800 inversores con más de 300.000 millones de euros bajo gestión. Cifras que no solo reflejan dimensión, sino diversidad, densidad de talento y capacidad para generar conversaciones profundas y oportunidades tangibles.

Además, VDS 2025 acogió a más de 600 ponentes internacionales y presentó el informe anual del ecosistema valenciano, que reveló un nuevo récord: 1.689 startups activas en la Comunidad Valenciana, un crecimiento del 11,34%, y más de 160 millones de euros invertidos en startups valencianas en 2025, con un 71% de ellas recibiendo financiación, un salto del 66% respecto al año anterior.

Todo ello consolida Valencia como uno de los hubs tecnológicos más dinámicos de Europa.

 

 

Ganadores, finalistas y nuevos referentes

La competición internacional de startups de VDS se ha convertido en uno de los principales motores de visibilidad e impulso para proyectos tecnológicos emergentes en Europa. A lo largo de sus ediciones, el certamen ha demostrado que el reconocimiento en el escenario no es simplemente simbólico: suele venir acompañado de nuevas rondas de inversión, colaboraciones corporativas, expansión internacional y un salto cualitativo en reputación.

Uno de los casos más representativos es Cafler, ganadora en la categoría Growth en VDS 2023. Tras su paso por el evento tecnológico internacional, la plataforma de servicios de automoción no sólo multiplicó su presencia mediática y corporativa, sino que culminó una ronda de 10,5 millones de euros y trasladó su domicilio social a Delaware para acelerar su expansión global. El premio en Valencia funcionó como un punto de inflexión que reforzó su credibilidad ante inversores y abrió puertas fuera de España.

En el mismo año, Ender Turing, ganadora en Seed, consolidó su reconocimiento internacional gracias a una tecnología de análisis de voz para optimizar la eficiencia de los centros de atención al cliente. Su exposición en VDS impulsó su llegada a nuevos mercados europeos y facilitó alianzas estratégicas con grandes corporaciones.

La edición 2025 ha marcado un nuevo récord: 1.246 candidaturas de 84 países y un incremento sustancial de participación de startups europeas, americanas y asiáticas. La competición, ya considerada una de las más diversas de Europa, volvió a reunir tecnologías de máximo impacto global. Los ganadores de este año así lo corroboran:

Spacebackend (Luxemburgo), ganadora en Early Stage, dispone de un software que acelera la integración de payloads satelitales, permitiendo a empresas espaciales lanzar misiones en menos tiempo y con menor coste. Su propuesta sitúa a la compañía en el epicentro del auge europeo del new space, uno de los sectores con mayor inversión y crecimiento a nivel mundial actualmente.

 

Zibra AI (Ucrania), ganadora en Growth Stage, está especializada en IA generativa aplicada a efectos visuales y contenido 3D. La startup está transformando la forma en que los estudios de videojuegos y productores audiovisuales crean activos digitales. Su elección como ganadora subraya la apuesta de VDS por tecnologías creativas de alto impacto.

Además, el resto de finalistas evidencia el alto nivel de la edición de este 2025, con proyectos que van desde space tech y fintech hasta IA, biotech y soluciones corporativas de eficiencia, confirmando que VDS sigue siendo un espacio transversal de innovación.

 

Efecto multiplicador y proyección internacional de VDS

La posibilidad de establecer contacto directo con inversores globales, corporaciones multinacionales, instituciones y otros founders ya no es una excepción, sino la norma. La calidad de los paneles, ponentes, side events y exhibitors es altísima, con startups de los principales hubs europeos acudiendo a Valencia para presentar soluciones y activar palancas de crecimiento. Como asistente habitual a VDS, puedo dar fe de ello.

VDS no es ya solo el evento tecnológico del ecosistema de innovación valenciano, es una cita obligada en el calendario internacional de eventos tech por su efecto multiplicador antes, durante y después de su celebración.

Valencia ya no solo organiza un evento tecnológico para sus startups: ha construido un punto de encuentro internacional que transforma a quienes participan en él.

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