El Día Internacional de la Mujer Emprendedora es mucho más que una efeméride: es una oportunidad para visibilizar el talento, la resiliencia y el liderazgo de miles de mujeres que impulsan la economía y la innovación tecnológica en España. En los últimos años, el emprendimiento femenino ha vivido un crecimiento notable, acompañado de una profesionalización creciente y una diversificación sectorial que consolidan su papel como fuerza clave para el desarrollo del país.
La evolución del emprendimiento femenino es visible en los datos: cada vez más mujeres se lanzan a crear su propia empresa y lo hacen desde perfiles altamente cualificados. La mayoría cuenta con experiencia laboral previa, formación avanzada y una visión clara del impacto que desean generar. Un ejemplo de ello es que el último informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2023-24 destaca una sólida intención emprendedora por parte de las mujeres. “Un 9,0% de la población femenina manifiesta su intención de poner en marcha un negocio en los próximos años, una cifra prácticamente alineada con el 9,2% masculino” (Radiografía del emprendimiento femenino en España: claves del Informe GEM 2024). En los grupos de edad, destacan especialmente las emprendedoras menores de 35 años, que presentan una mayor intención por emprender.
Una de las claves del emprendimiento femenino es el propósito. Muchas mujeres crean proyectos no solo para generar oportunidades económicas, sino también para transformar su entorno. En efecto, el mismo informe señala que la mitad de las empresas lideradas por mujeres priorizan el impacto social y medioambiental por encima de los objetivos económicos. Esto se traduce en startups orientadas a la sostenibilidad, la salud, la inclusión, la educación, el bienestar o la tecnología con utilidad social. Son iniciativas que buscan resolver problemas reales con soluciones escalables y eficientes.
Sin embargo, aún persisten desafíos estructurales que ralentizan el crecimiento de los proyectos liderados por mujeres. El acceso a la financiación sigue siendo una de las principales barreras. “Las emprendedoras dependen principalmente de ahorros personales, que acumulan en menor proporción que los hombres. La financiación complementaria a esos ahorros sigue un patrón diferente entre mujeres y hombres. Las emprendedoras dependen más de préstamos, apoyo familiar y subvenciones públicas, y recurren menos a inversión privada y mecanismos como el crowdfunding,” (Mujeres y emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024).
Aun así, hay dos variables de alto impacto que reflejan el nivel del emprendimiento femenino en España: innovación e internacionalización. “La innovación en productos, servicios o procesos es un factor clave para competir en los mercados actuales. Según los datos del observatorio, el 17,3% de las empresas fundadas por mujeres innovan a nivel local en productos o servicios, mientras que un 12,6% lo hace a nivel nacional, superando en este último caso a las empresas lideradas por hombres (9,5%)”.
En cuanto a la internacionalización, el 30,8% de las empresas recientes fundadas por mujeres tiene orientación internacional. Para un 7,3% un elevado porcentaje de su facturación es internacional, frente al 6,4% de las empresas lideradas por hombres.
Por comunidades autónomas, la Comunidad Valenciana tiene una intención emprendedora y una proporción de emprendimiento real y consolidado superior a la media nacional. Este dato da buena cuenta del éxito de la promoción del emprendimiento y la visibilidad del talento femenino en nuestra región.
En los últimos años, varias emprendedoras valencianas han alcanzado hitos que demuestran la capacidad de liderazgo femenino en sectores altamente especializados. Por ejemplo, en el ámbito de la biotecnología y la salud digital destacan Beatriz Llamusí, cofundadora de Arthex Biotech, que utiliza tecnología de ARN para abordar patologías de difícil tratamiento; María Guillem, fundadora de Corify, que desarrolla tecnología médica para el diagnóstico y tratamiento personalizado de arritmias cardíacas; las hermanas Pilar y Marisa Domingo Calap, cofundadoras de Evolving Therapeutics, que investiga terapias avanzadas contra el cáncer mediante inteligencia artificial y biología molecular; Clara Fernández, CEO de Progevita; y la científica Pilar Mateo, fundadora de Inesfly Corporation y promotora de Women Paint Too.
También en el sector del software y la transformación digital, las startups valencianas cuentan con mujeres que las han impulsado. Es el caso de Natalia Villora, cofundadora de Flowww, que ofrece un software de gestión y marketing para negocios de belleza y bienestar; Xandra Etxabe y María Luke, fundadoras de Uelz, que automatiza la gestión y el cobro de pagos recurrentes para negocios digitales y suscripciones; Raquel Valero, cofundadora y CEO de PlayFilm, compañía especializada en soluciones de vídeo interactivo aplicadas al marketing y la conversión digital; y Marta Zaragozá, CEO y cofundadora de Declarando, la plataforma de asesoramiento fiscal para autónomos que ha transformado la gestión tributaria mediante tecnología aplicada al cumplimiento y la automatización.
Asimismo, destaca Cristina Tormo, cofundadora de Singularu, que apuesta por la producción local y la innovación en diseño, acercando la joyería de calidad a un público joven y digital.
La presencia de estas líderes no solo inspira, sino que traza el camino hacia un ecosistema más diverso, innovador y justo. Para acelerar esta transformación, será clave fomentar redes de apoyo, formación especializada, referentes visibles y un acceso equitativo a financiación y oportunidades de escala.
Impulsar a las mujeres emprendedoras no es solo una cuestión de igualdad: es una decisión estratégica para construir un futuro más próspero, competitivo e inclusivo.



