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La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad estratégica para empresas, gobiernos y particulares en un mundo cada vez más digitalizado. La proliferación de amenazas cibernéticas, como el ransomware, el phishing y los ataques a infraestructuras críticas, está impulsando un crecimiento acelerado del sector.

Según un informe de Cybersecurity Ventures, se estima que el coste del ciberdelito alcanzará los 10,5 billones de dólares anuales en 2025. Ante esta perspectiva, se prevé que el mercado global de ciberseguridad alcance entre 203.000 y 266.000 millones de dólares en 2025, según datos de Statista.

La presencia en el ámbito digital ha servido para hacer más accesibles trámites y servicios, así como para facilitar gestiones y hasta el propio trabajo. Pero también ha provocado que la delincuencia se especialice con sofisticadas estafas que pueden confundir y engañar a cualquier persona. De este modo, las amenazas se multiplican tanto en el ámbito doméstico, como en el empresarial o el gubernamental.

En concreto, en España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó más de 83.500 incidentes en 2023, un 24% más que el año anterior. Nuestro país ha sido ágil en este ámbito y se está consolidando como referente europeo en ciberseguridad, con un mercado que se espera que supere los 2.200 millones de euros en 2025, creciendo a una tasa anual del 7,7%. Este crecimiento es impulsado tanto por la inversión en tecnologías innovadoras como por el desarrollo de talento especializado. Y se lleva a cabo tanto desde el sector público como desde el privado.

 

Regulaciones y estrategias nacionales e internacionales

Como en muchos otros ámbitos tecnológicos, la realidad supera a la ficción, y la aparición de amenazas es más veloz que la regulación y las herramientas para hacerles frente.

A nivel europeo, la directiva NIS2 refuerza las obligaciones de seguridad en infraestructuras críticas, exigiendo mayor cooperación entre Estados miembros y endureciendo las sanciones por incumplimiento. En EE.UU., normativas como el CCPA (California Consumer Privacy Act) buscan mejorar la protección de datos personales, exigiendo mayor transparencia a las empresas en el tratamiento de la información de los usuarios.

En el ámbito global, estándares como ISO 27001 establecen buenas prácticas para la gestión de la seguridad de la información, proporcionando un marco de referencia para empresas de todos los sectores. Además, la Ley de Ciberseguridad de China impone estrictos requisitos a las empresas que operan en su territorio, obligándolas a almacenar datos localmente y someterse a inspecciones gubernamentales.

En España, la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2023-2027 y la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas buscan fortalecer la resiliencia digital del país, promoviendo la inversión en seguridad y fomentando la colaboración público-privada en la prevención y respuesta a incidentes.

 

Un mercado en expansión

El impulso de los planes de digitalización para las empresas, la Industria 4.0 o la normalización del comercio electrónico exponen a ciudadanía y compañías a estas amenazas, pero también suponen una oportunidad para implementar políticas de prevención y desarrollar soluciones innovadoras que permitan combatir y minimizar los daños en caso de sufrir un ciberataque.

En este escenario, la ciberseguridad pasa a considerarse una inversión esencial. Tanto empresas como particulares deben priorizar la protección digital y adoptar medidas proactivas para reducir riesgos. Y esto abre un abanico de oportunidades para startups y firmas tecnológicas que operan en el sector. Por ejemplo, compañías que tienen su foco en la inteligencia artificial están desarrollando soluciones de ciberdefensa para mejorar la detección y respuesta ante amenazas en tiempo real.

Debido a la especialización y la necesidad de recursos que requiere, se está externalizando la protección digital. Además de reducir la carga operativa de los equipos internos de TI, esto abre un nuevo segmento y permite a empresas tecnológicas aumentar su mercado. También ha crecido la demanda de pólizas de seguro de ciberseguridad, creando oportunidades para aseguradoras y startups del sector.

Además, se está adoptando el modelo Zero Trust, que minimiza los riesgos internos y externos al establecer una verificación continua de identidades y accesos. Este enfoque se está convirtiendo en un estándar para organizaciones que buscan una seguridad más robusta y precisa de profesionales que lo implementen y controlen.

Aunque para aprovechar todas estas oportunidades, todos los países, también España, deberán hacer frente a algunos retos, como la promoción y atracción de talento en materia de ciberseguridad, el elevado coste de la inversión y el cumplimiento normativo.

En este contexto, iniciativas como el Cybersecurity Startup Program de Startup Valencia e INCIBE juegan un papel clave en el impulso del sector tecnológico especializado en seguridad digital.

 

Ciberseguridad: una necesidad estratégica para el futuro

La ciberseguridad ya no es una opción, sino una necesidad en el mundo actual. Las empresas deben verla como una inversión estratégica y no como un coste adicional, ya que una adecuada protección digital no solo previene pérdidas económicas y de reputación, sino que también fortalece la confianza de clientes y socios.

Para que España lidere este sector y pueda hacer frente a los retos que plantea, es clave adoptar un enfoque integral que incluya el uso de tecnologías avanzadas, la formación de la ciudadanía y los equipos de las compañías, así como la armonización normativa.

En un entorno cada vez más interconectado, la prevención y la resiliencia digital marcarán la diferencia entre el éxito y la vulnerabilidad.

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